14.12.10

Quien no comprende una mirada tampoco comprende una larga explicación.
Hace ya algún tiempo entendí que uno de los mayores errores que cometí fue entregarle mi corazón. Desde aquel momento le di libertad para que con el hiciera lo que se le antojara. Ahora me doy cuenta que nunca debí hacerlo, pues ya mi corazón nunca volverá a ser lo que era, (libre...)
Sólo tenemos uno, sólo un corazón que debemos aguardar como el más bello de los tesoros que poseemos porque en él esta nuestra vida entera, porque es gracias a el al que vivimos y porque nadie es lo suficientemente bueno para tener dos, el suyo y el mio. 
Ya nada volverá a ser lo mismo, los recuerdos y sueños que fueron una vez compartidos ya nunca volverán a nosotros. Ahora es el momento de continuar el camino, aunque ya se que sin él no es lo mismo.
Busco mi camino, fraguo mi destino.

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