Envidia de su libertad.
Ansío la libertad. Esa libertad que nadie comprende, pues todos somos presos y estamos condenados a vivir entre barrotes de aire por donde solo pueden escapar los sueños. Por eso me fugo cada noche, en silencio y despacito. Y cuando sale el sol de nuevo, anhelo que caiga la luna, única poseedora de la llave de mi celda. En ese momento me vuelvo a reunir contigo, pues el pecado de nuestro amor a de ser guardado con cautela, mientras nuestra única espectadora sea la luna llena.[Huye de las tentaciones, pero despacio para que puedan alcanzarte]

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